Los lobos aúllan con dolor la pérdida

Los lobos aúllan con dolor la pérdida de los suyos

y yo te doy alas con que escaparte de mí.

Sin embargo, combino mejor

calcetines y zapatos ahora,

menstrúo más libremente,

me siento más cómoda.

Y creo en ciertas cosas:

mundos creados sin pensar en nosotros,

meses y años brillando en tus ojos

durante las pausas de mi delirio.

¿Qué te puedo decir?

Yo, que por ti sólo puedo amar

países salvajes de veranos intensos.

Los cromosomas de mi composición química

me convencen de que hay momentos

en que manos y bocas no mienten.

F. Berg

Frieda

Luego se sobresaltó, porque K. seguía perdido en sus pensamientos, y comenzó a tirar de él como un niño: “Ven, aquí abajo se asfixia una”. Se abrazaron y su pequeño cuerpo ardía entre las manos de K.; con un desmayo del que K. quería librarse continua pero inútilmente, rodaron unos pasos, tropezaron torpemente contra la puerta de Klamm y se quedaron luego inmóviles en medio de los charquitos de cerveza y el resto de la basura que cubría el suelo. Allí pasaron horas, horas de respiración simultánea, de simultáneos latidos de corazón, horas en las que K. tenía la sensación de extraviarse o de estar tan lejos en tierra extraña como nadie había estado antes que él…, en la que tenía que asfixiarse por ser extraño y en cuyos insensaos atractivos no se podía hacer más que seguir adelante, seguir extraviándose…

[...]

Ella buscaba algo y él buscaba algo, furiosamente, haciendo muecas, hundiendo cada uno el rostro en el pecho del otro, y sus abrazos y sus cuerpos que se alzaban no les hacían olvidar sino que les recordaban ese deber de buscar; como escarban los perros desesperados en el suelo, así escarbaban ellos en sus cuerpos y, desvalidos y decepcionados, buscando una última felicidad, recorrieron varias veces con la lengua el rostro del otro. Sólo el cansancio los dejó tranquilos y mutuamente agradecidos. Las muchachas subieron entonces. “Mira cómo están ahí rendidos”, dijo una de ellas y, por compasión, echó sobre ellos una sábana.

Franz Kafka, El Castillo

Running the world

Jarvis Cocker

Evil International Bankers are Running The World

Lo que queda de la vida

«En el arte como en la vida, lo importante es lo que se hace con lo que queda»

Itzhak Perlman, violinista

Our darkness

When evening shadows fade
I turn to my true love
She has the strength to say
The words that I cannot

In darkness, our darkness
So heartless, this darkness

I’m lost here in the grey
I wait for your returning
I watch the firelight play
Flames flicker with my yearning

For darkness, our darkness
So heartfelt, this darkness

Through streets and avenues
Will you come back to your lover?
The place for me and you
Is here with no other

In darkness, our darkness
So hearfellt, this darkness

My arms they open up for you
And where they fall it cuts the root
We talk of understanding
And talk of love

When evening shadows change
I turn back to my true love
She has the strength to say
The words that I cannot

In darkness, our darkness
So heartfelt, our darkness
So heartless, this darkness
Our darnkess, in darkness

We talk of love

Richard Hawley

Una canción dedicada

Richard Hawley – Lady’s Bridge

Festival Para Gente Sentada 23/Fev/2008

Otra canción dedicada

Feeling Good

Michel Bublé

these are the days

jamie cullum

Lost

Michael Bublé

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